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Introducción:

El infarto al cerebro es la primera causa de invalidez y la tercera causa de mortalidad en el país. Es tan común como el coronario y, según datos de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía (Sonepsyn), afectará a cerca de 30 mil chilenos en el transcurso de un año. La mayoría de ellos serán personas mayores de 60 años, que son lejos, el grupo más vulnerable a sufrir este tipo de problemas.

El hecho de que la edad aumente el riesgo de sufrir un infarto cerebral está relacionado a que la hipertensión y la diabetes son patologías que frecuentemente se asocian a este problema. Por eso es que la prevención parte por controlar este tipo de factores, y también evitar aquellos asociados, como el tabaquismo, el colesterol elevado, el estrés y el sedentarismo.

En el infarto cerebral no hay tiempo que perder, así que hay que llevar al paciente a la urgencia del hospital más cercano y ojalá a uno que esté equipado lo mejor posible. Pocos saben que el riesgo de muerte o de sufrir secuelas depende directamente de la rapidez con la que se haya actuado desde que aparecieron los primeros signos de alarma.

SÍNTOMAS:

Distinguir los síntomas del infarto cerebral es clave, ya que se suelen confundir con cansancio:
Parálisis o adormecimiento de la cara, de una o ambas extremidades (esto ocurre generalmente a un solo lado del cuerpo).
Dificultades para entender el lenguaje o hablarlo.
Caminar errático.
Pérdida o disminución de la visión en uno o ambos ojos.

¿Es común la depresión tras un ictus (enfermedad vascular cerebral, infarto o hemorragia cerebral)?:

Trataremos de contestar esta pregunta basados en el trabajo de F.J. Carod-Artal, REV NEUROL 2006; 42 (3): 169-175 170 bajo el título de "Depresión postictus. Epidemiología, criterios diagnósticos y factores de riesgo".

La depresión mayor es el trastorno afectivo más frecuente tras un ictus y es su consecuencia directa fisiológica. Al menos un tercio de los supervivientes de un ictus padecerá un síndrome depresivo, el cual puede tener un efecto adverso sobre la recuperación funcional, la supervivencia y la función cognitiva de ellos. Y esto puede ocurrir durante uno a más de seis meses tras el ictus

Los síntomas de la Depresión postictus son aparentes en tres áreas: afectiva, somática y cognitiva. El trastorno afectivo en la Depresión postictus incluye una reactividad emocional disminuida, anhedonia y aislamiento social. Los síntomas somáticos incluyen fatiga, estreñimiento, anorexia, trastornos del ritmo vigilia-sueño y disminución de la libido, mientras que las quejas cognitivas se acompañan de dificultad de concentración, sentimientos de desesperanza, culpa e inutilidad, e incluso alucinaciones.

Las características fenomenológicas de la Depresión postictus parecen ser diferentes de la depresión mayor primaria. Los pacientes afectos de Depresión postictus no exhiben síntomas melancólicos, tienen menos trastornos del pensamiento y un número mayor de signos físicos de depresión.

Existen dos hipótesis que intentan explicar el origen de la depresión tras un ictus. La primera de ellas, la hipótesis psicológica -DPI como enfermedad reactiva- establece que la depresión se trata de una reacción psicológica del paciente que ha sufrido un ictus incapaz de enfrentarse efectivamente a su limitación funcional motora o a su incapacidad. Se trataría de una hipótesis 'dosis-efecto', según la cual cuanto mayor fuese la limitación funcional física (dosis), mayor sería la gravedad (efecto) de los síntomas depresivos. En cambio, la hipótesis biológica de la depresión supone que el trastorno depresivo postictus sería consecuencia de un trastorno de la función neuronal, ya que se provocaría una alteración en los circuitos frontosubcorticales, ganglios basales y sistema límbico con una hiporregulación serotoninérgica y monoaminérgica en general.

Sería recomendable la evaluación neuropsiquiátrica, de los factores psicosociales y de la incapacidad secuelar cuando los pacientes reciben alta de una Unidad de Ictus o de un Servicio de Neurología general, con la finalidad de realizar un abordaje tanto humanístico como preventivo de la Depresión postictus.

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